El maldito pasto verde del vecino. de Despeinada Despeinada


Génesis
Los Pérez de la colonia, eran un matrimonio singular, mucho más que su apellido.
Ambos habían nacido en cuna de oro, frase que se dice cuando los padres son ricos en bienes materiales, sin especificarse nunca, en éstos casos, la contabilidad en los bienes morales. Y ambos se habían enamorado en la revolución hormonal de la Universidad. Su mayor obstáculo fue cuando los padres no coincidieron y mandaron a cada uno a diferentes sitios para el año sabático. A ella le tocó Viena, a él Londres. Pero al regresar a casa se dijeron que no servían para estar separados y se casaron con la bendición y el apoyo de los padres.
Hasta ahí todo iba bien, incluso comían perdices de vez en vez. Pero un día, como si la mala suerte hubiera estado toda su vida almacenada en una presa sin soltar ni una sola gota para liberar algo, de pronto ésta se fracturó completamente y soltó todo de golpe.
Los padres de ella murieron en un accidente. Su familia era rica gracias al trabajo arduo del padre, no así a sus conocimientos financieros. Ella era hija única pero en su pena e ignorancia, nunca entendió que el padre tenía un montón de créditos que pagaba puntualmente con sus ingresos, y, pensando que no tenía edad para abandonar éste mundo, no había hecho ni testamento ni contratado seguro de vida…
Él la consoló diciéndole que la familia de él tenía lo suficiente para mantenerlos. Y, efectivamente, lo tenían, pero el padre enfermó de Cáncer y la madre gastó hasta lo que no tenían comprando cada cura que le garantizaban el milagro… quedando en números rojos, y además, viuda.
El nuevo matrimonio se las tuvo que arreglar como podía. Para el segundo año de casados, él, que siempre había soñado con ser cantante, tuvo que aprender a vender membresías de un club elegante. Sus contactos y personalidad, le permitían desempeñarse bastante bien en su nuevo rol. Y ella, quien tenía casi un doctorado en coordinar a cocinera, mucama y chofer, ahora ya sabía cocinar, limpiar y manejar.
Próximo miércoles... Éxodo
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